/Amistad Cristiana
25-00-2019

AMOR SIN MEDIDA

 

”Que seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura de su amor.”

Efesios 3:18-19

 

DÍA 13 / Julio y Débora Capellato

 

 

En los dos primeros capítulos de Efesios, Pablo recuerda nuestro estado, la forma que teníamos de pensar y en consecuencia la forma en la que actuábamos antes de conocer a Cristo. Explica que estábamos muertos espiritualmente y que no podíamos hacer nada para cambiar nuestra situación. Pero Cristo, la expresión del amor y la misericordia de Dios, nos resucitó a través de su sacrificio en la cruz. Explica también que el sacrificio de Cristo es universal, es decir, es aplicable a todas las personas de la Tierra, independientemente de su cultura, edad, sexo, nivel social, raza o descendencia. Esta diversidad es la iglesia de Cristo.

Es en ese contexto que Pablo nos explica la transcendencia del Amor de Dios, y en mi opinión nos reta a: 

 

1. Reconocer. Vivimos en un mundo en el cual muchas veces es difícil hablar de amor, principalmente del amor de Dios. Pablo escribió esa carta en la cárcel en una época en la cual ser cristiano seguramente te llevaría a la muerte. Pablo define el amor de Dios correctamente como algo que “excede a todo conocimiento”. Muchas personas utilizan el sufrimiento que existe en el mundo para poner en duda el amor de Dios. Lo que estas personas no entienden es que Dios permitió la posibilidad del sufrimiento por Amor. Me explico, una persona no puede ser obligada a amar. Amar a alguien implica elección y la elección implica libertad. Para que pudiéramos amar a Dios y a otras personas, era imprescindible que fuéramos libres para decidir. El sufrimiento en el mundo es consecuencia de una mala decisión, de creer que el amor de Dios no es suficiente. Y fue por eso que vino Cristo, para demostrar la suficiencia del Amor de Dios, para darnos la posibilidad de corregir esa mala decisión. Si reconocemos a Cristo, reconocemos el Amor de Dios.

 

2. Explorar. Una vez que reconocemos el amor de Dios, somos invitados a explorar sus diferentes características y expresiones. Somos invitados a explorarlo con “todos los santos”, es decir, con y a través de la Iglesia. Cada persona que conoce el amor de Dios es capaz de expresarlo de una manera única, así que conocer su amor no es solamente una experiencia individual sino también colectiva. Es esa experiencia colectiva, en la iglesia y fuera de ella, la que nos hace madurar en su amor. Cuanto más descubrimos el amor de Dios, más renovamos nuestras mentes y como consecuencia conocemos y podemos experimentar su voluntad, buena, agradable y perfecta. 

 

3. Confiar. Mientras exploramos el Amor de Dios, entendemos que amar no es una tarea fácil. Por eso es importante que confiemos en estas dos verdades: 

-Dios realmente me ama: en la vida existen situaciones que parecen que nos sobrepasan, en las cuales muchas veces no somos capaces de sentir el amor de Dios, donde tenemos miedo, donde no vemos una solución. En esas situaciones es fundamental confiar en el carácter de Dios, que hemos estado descubriendo mientras vamos explorando su amor. Dios nos ha dicho que tiene planes de paz para nosotros, que tenemos su Espíritu como nuestro ayudador, que nunca estaremos desamparados. La confianza nos hace actuar conforme a lo que sabemos y no conforme a lo que sentimos. 

 

- Sólo el amor transforma: existen otras situaciones en las cuales amar es frustrante y somos tentados a buscar “otras soluciones”. En esos momentos es cuando debemos recordar que lo único que realmente transforma mentes y situaciones es el amor. Amar no es sinónimo de pasividad, pero sí de libertad, paciencia, servicio, respeto, entrega, compasión y empatía. Cristo era Dios y podría haber utilizado su poder para dominar el mundo e imponer su voluntad, pero Él sabía que esa no era la mejor opción para conseguir su objetivo: tener una relación de libertad y amor con todos los que así lo deseen.

 


PREGUNTAS: 

 

1. Recuerda algunas situaciones en las cuales has reconocido el amor de Dios en tu vida. ¿Qué te llevó a reconocerlo? ¿Cómo puedes ayudar a otras personas a hacer lo mismo?

 

2. Escribe 3 características del amor de Dios que hayas aprendido a través de tus amigos de la iglesia. ¿Cómo han cambiado tu manera de pensar estas características? ¿Qué características del amor de Dios crees que otras personas pueden aprender a través de ti?

 

3. Piensa en una situación en la cual confiaste en Dios y actuaste según lo que sabías y no según lo que sentías. ¿Qué aprendiste? ¿Cómo te sentiste después?

 

4. Escribe 3 situaciones donde generalmente buscas “otras soluciones” en lugar de elegir el amor. Ahora, escribe qué pasos vas a dar para elegir el amor en cada una de estas situaciones. Comparte tu plan con un amigo.

 

Motivos de oración

Personal y Familiar: Que Dios nos de fe para ver más allá de las circunstancias y los retos que enfrentamos.

 

Amistad Cristiana: Acción Social. Sabiduría y discernimiento para todo el equipo. Que se levanten personas en la Iglesia que no se conformen con la injusticia social, sino que luchen contra ella y amen de manera práctica a quienes más lo necesitan, dentro y fuera de la iglesia. Que haya un fuerte impacto social de la Iglesia en el barrio de Chamberí y en la ciudad de Madrid.

 

España: Que Dios siga enviando más obreros a España, y que más misioneros españoles respondan al llamado de ir y hacer discípulos.


País de enfoque: Cuba: Ora por las iglesias en Cuba, que Dios permita que su iglesia tenga más recursos para extender el reino de Jesús en esta nación.

 

Alemania: La iglesia protestante estatal pierde 500.000 miembros por año. Orar por una iglesia fuerte y avivada.

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