/Amistad
14-00-2021

Texto bíblico: Juan 15:4-5 

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en Él, ese da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. 

 

 

Pensamiento:  

 

Jesús hizo hincapié en una relación mutua. No es solo que el discípulo permanezca en el Maestro, sino que el Maestro también permanece en el discípulo. Algo de esta cercana relación se describe en el Cantar de los Cantares 6:3 cuando dice: “Yo soy de mi amado, y mi amado es mío”. 

 

Jesús utilizó esta imagen para asegurar a sus discípulos la conexión continua y la relación estrecha, a pesar de que estaba por dejarlos. Sin embargo, dijo esto de una manera que también indicaba un aspecto de elección por parte de ellos. Permanecer era algo que ellos debían elegir y que Él no les iba a imponer.  

Boice lo dice de esta manera: “Cuando nuestro Señor dice: Permaneced en mí, está hablando de la voluntad, de las elecciones, las decisiones que tomamos. Debemos decidir hacer cosas que nos expongan a Él y nos mantengan en contacto con Él. Esto es lo que significa permanecer en Él.”  

 

Es imposible que el pámpano lleve fruto si no está conectado a la vid. El discípulo no puede hacer verdadero bien a Dios y a su Reino, si no se conecta conscientemente al Padre y permanece en Jesús. 

 

Jesús tal vez dijo esto porque ellos estaban tan acostumbrados a pensar en Israel como la vid, y pensaban principalmente en términos de su conexión con Israel. 

Ahora tenían que pensar en Jesús como la vid, y hacer énfasis en su conexión con Él. Era algo nuevo, no era ni un concepto o tradición, ni era algo estático, sino que era dinámico y vivo. 

 

Llevar fruto es inevitable al permanecer. La calidad y la cantidad del fruto pueden variar, pero la presencia del fruto es inevitable. El propósito del pámpano es llevar fruto. 

Y aunque hay usos para las hojas de parra, las personas no cultivan viñas para ver las hermosas hojas. Se toman la molestia de cultivar, plantar, regar y atender a las viñas para poder disfrutar del fruto. En este sentido, podemos decir que el fruto representa el carácter Cristiano (como el fruto del Espíritu de Gálatas 5). La obra de Dios en nosotros y nuestra conexión con Él deben ser evidentes por su fruto, y tal vez por mucho fruto. 

 

El fruto también implica reproducción inherente. Virtualmente cada pedazo de fruto tiene semillas en Él, semillas que tienen como propósito producir aún más fruto. 

 

Lo más increíble es que el concepto de permanecer no está restringido solo a nuestro permanecer en Jesús; no es solamente nuestra responsabilidad sino que también incluye su permanencia en nosotros (y yo en Él). Es una dinámica mutua que espera que nuestra vida sea espiritual y práctica en conexión vital con Jesús, y que espera que Él more en nosotros de una manera activa y real.   

 

¿Y qué quería decir Jesús cuando les dijo “fuera de mí nada podéis hacer”? No era que los discípulos no pudieran realizar ninguna actividad sin Jesús. Podían estar activos sin Él, así como lo estaban los enemigos de Jesús y muchos otros. Sin embargo, ni ellos ni nosotros podemos hacer nada de valor real y eterno sin Cristo. 

 

Charles Spurgeon dijo: “‘Sin mí nada pueden hacer;’ si esto era verdad de los apóstoles ¡Cuánto más de los oponentes! Si sus amigos no pueden hacer nada sin Él, estoy seguro de que sus enemigos no pueden hacer nada contra Él”.  

 

 

¿Cómo lo puedo llevar a la práctica? 

 

 

  • Toma un momento para poner delante de Dios todas las cosas que haces, pregúntale si Él es parte de todo o si hay cosas que estés haciendo “separado de Él” que no tienen valor eterno.  

 

  • Lee Gálatas 5:22-23 y piensa en el fruto del Espíritu Santo. Piensa en las personas que conoces que tienen ese fruto y dale gracias a Dios porque Él está desarrollando eso en ti, conforme tú permaneces en Él.  

 

 

Oración 

 

“Jesús, confesamos que sin ti nada podemos hacer, tú eres la vida, perdona nuestra debilidad, decidimos permanecer y confiar en ti, y mirar las cosas eternas. Gracias por invitarnos a vivir contigo.  Qué bueno eres Dios“ 

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