/Amistad
15-00-2021

Texto bíblico: Juan 15:6-7 

Si alguno no permanece en mí, es echado fuera como un sarmiento y se seca; y los recogen, los echan al fuego y se queman. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho.  

 

 

Pensamiento

 

Jesús advirtió a sus discípulos que fracasar en permanecer, significa fracasar en la vida. Un pámpano solo tiene vida si está conectado a la vid y un discípulo sólo vive espiritualmente cuando está conectado con el Maestro. 

 

Los verbos que encontramos en este pasaje, describen una progresión para el que no permanece: los echan fuera, se secan, los recogen y los queman. Como en otras parábolas, la imagen que Jesús utilizó aquí no tenía la intención de describir un sistema teológico. Sin embargo, la progresión es una advertencia seria y significativa del peligro de no permanecer.  

 

Pensemos en cómo estas palabras habrán impactado a los once discípulos que las escucharon primero. Jesús les dijo que se iría; pero que aun así no se desconectarían de Él. La obra del Espíritu Santo, enviado por el Padre, los mantendría conectados. Pero, les advirtió que si ellos se desconectaban de Él, estarían perdidos. 

  

Es como si Jesús estuviese explicando que los pámpanos que son echados fuera, son los que solo aparentaban ser discípulos y que en realidad nunca permanecieron en Jesús. El énfasis parece claro: no hay verdaderos discípulos que no permanezcan. El pámpano debe permanecer conectado a la vid, sino no tendrá vida y no será de ningún bien duradero. 

 

Jesús conectó este principio de permanecer a dos ideas mencionadas anteriormente en esta charla en el aposento alto. Para entenderlo bien, debemos regresar unos versículos atrás: 

  • Juan 14:23-24 dice: “Mis palabras permanecen en vosotros” (vs. 23-24): Aquí Jesús conectó el principio de permanecer con la idea de fidelidad a sus palabras. 

  • Juan 14:13-14 dice: “Pedid todo lo que queréis” (vs. 13-14): Aquí Jesús conectó permanecer con la idea de oración contestada. Como dijo Charles Spurgeon: “La oración sale espontáneamente de los que permanecen en Jesús… La oración es el derramamiento del alma en comunicación con Jesús.”  

 

Aunque hay momentos en la vida en las cuales le pedimos cosas a Dios que no vemos contestadas (por lo menos no en el momento exacto que queremos), también es cierto, que el discípulo fiel y perseverante debe esperar respuesta a la oración como parte de su relación con Jesús. Fallar en ver la oración contestada, nos puede mostrar que algo no está bien en nuestra relación con aquel que contesta. Quizás algo no está bien con la permanencia o quizás algo no está bien en la percepción de lo que Jesús quiere hacer en y a través de nosotros.  

Spurgeon dijo: “Se vuelve seguro que Dios diga al alma santificada, ‘Pide lo que quieras, y te será hecho’ Los instintos celestiales de ese hombre lo dirigen bien; la gracia que está dentro de su alma aleja todas las concupiscencias y deseos necios, y su voluntad es realmente la sombra de la voluntad de Dios. La vida espiritual está en control en Él, así que sus aspiraciones son santas, celestiales, divinas.”  

 

Si tienes oraciones no contestadas, no se trata de que te machaques preguntándote si quizás no eres un discípulo pegado a la vid, sino de “pegarte aún más”, para saber cómo orar, cómo perseverar y qué está en el corazón del Maestro.  

 

 

¿Cómo lo puedo llevar a la práctica?  

 

  • Pregúntale a Dios por qué quiere Él que ores, y ora conforme Él te guíe.  

 

 

 

Oración 

 

“Señor Jesús, tú eres salvación diaria y eterna, y tus palabras en nosotros son la garantía de nuestra oración, te bendecimos y te adoramos. Ayúdanos a parecernos más a ti cada día.” 

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