/Jaz Jacob
16-00-2021

Texto bíblico: Juan 15:8-10 

En esto es glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto, y así probéis que sois mis discípulos.  

Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.  

 

 

Pensamiento:  

 

En este pasaje Jesús explica el propósito de dar fruto, la razón por la cual damos fruto y la manera en la cual damos fruto.  

 

El propósito de llevar fruto es dar gloria a Dios, no al discípulo. Un pámpano que lleva mucho fruto da honor al que cuida de la vid, y un discípulo que lleva mucho fruto en un sentido espiritual da honor a Dios. 

 

Como dijo Trench: “Los pámpanos y los racimos no tienen intereses propios ni objetivos fuera de la gloria de la Vid y del Labrador: cualquier otro objetivo es desechado como indigno”.  

 

Por otro lado, Jesús explicó la razón por la cual damos fruto, cuando explicó su amor. Dijo: “como el Padre me ha amado, así también yo os he amado”.  El amor de Jesús por su pueblo es tan sorprendente, que ésta es la analogía o ilustración que debe hacer. No dijo, “los amo como una madre ama a su bebé” o “los amo como un esposo ama a su esposa” o “los amo como un soldado ama a su compañero”, ni siquiera “los amo como un adicto ama su droga.” La única manera en que pudo pintar la imagen fue usando el amor del Padre por el Hijo. 

 

“Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado”. Morgan comenta: “Esta sin duda es la palabra superlativa de Cristo acerca de su amor por los suyos. No deja nada más que decir. Lo que es el amor del Padre por el Hijo ¿quién lo puede decir? La mera sugerencia llena el alma con el sentido de grandes profundidades que no pueden ser sondeadas”. El Padre amó al Hijo con un amor que no tiene inicio, que no tiene final, que es íntimo y personal, que no tiene medida y que es inmutable. Y de esta misma manera es de la que nos ama a nosotros. Esta es la razón por la cual damos fruto, porque estamos respondiendo a su inmenso amor por nosotros.  

 

Pero ¿cómo lo hacemos? Sabemos que nos amó y queremos darle gloria, entonces ¿cuál es la manera? - Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor: una vez más, Jesús conectó el verdadero discipulado con la obediencia a sus mandamientos y a honrar su palabra. Jesús cumplió esto en lo que respecta a su Padre y el discípulo debe cumplirlo en lo que respecta a Jesús. 

 

 

¿Cómo lo puedo llevar a la práctica?  

 

  • Pregúntale al Espíritu Santo si hay algo que el Padre te ha pedido que hagas y no has obedecido.  

  • Lee el sermón del monte (Mateo 5-7) y apunta cualquier mandamiento de Jesús para saber que estás obedeciendo.  

 

 

Oración 

 

“Jesús, tú eres nuestro mandamiento, enséñanos a honrarte y ser fructíferos. Perdona si no hemos guardado tu palabra, gracias por amarnos Maestro, ahora podemos seguirte, y aprender cerca de ti”   

¿Quieres recibir Info en tu email?