/Hefzi González
19-00-2021

Texto Bíblico: Juan 15:16-17  

Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros, y os designé para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Esto os mando: que os améis los unos a los otros.  

 

 

Pensamiento:


Jesús acababa de hablar de grandes privilegios para los discípulos – amistad con el Maestro, oración contestada, llevar mucho fruto, conocer cosas del Padre. Y ahora concluye su discurso explicándoles que ¡ellos habían sido elegidos por Él!.  

Como dijo Meyer: “Nosotros estamos en Cristo, no porque lo sostengamos, sino porque Él nos sostiene.”  

 

“No fueron ellos los que lo eligieron, como era normalmente el caso cuando discípulos se unían a un rabí en particular. Los estudiantes buscaban un rabí de su elección para unirse a Él. Pero los discípulos de Jesús no tuvieron esa iniciativa. Por el contrario, fue Él el que los eligió a ellos” (Morris).  

 

De la misma manera, nosotros no escogimos a Jesús, sino que Él nos escogió a nosotros ¿Y para qué? “Para que vayáis y llevéis fruto; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda” (vs. 17). Jesús escoge a sus discípulos no solo para que sintieran la emoción de ser elegidos, sino para que llevaran fruto que permaneciera para la gloria de Dios el Padre.  

Por otro lado, una vez más, Jesús conecta el llevar fruto, con la oración contestada. Esto era de mucho ánimo, porque significaba que, al dejar a los discípulos, la experiencia que habían vivido de pedir y recibir, no terminaría. 

 

¡Qué buena noticia! Jesús nos ha escogido: para vivir en intimidad con Él, vivir en obediencia, pedir y ver oraciones contestadas y así, llevar mucho fruto. 

 ¡Que privilegiados somos! 

 

Es de resaltar que Jesús termina todo este discurso ordenando, una vez más, que hubiera amor entre los discípulos al decir: “Esto os mando: que os améis los unos a los otros”. Cuando Jesús dejase a sus discípulos, no debían separarse o ponerse unos contra otros, sino que Jesús los preparó para permanecer juntos y amarse unos a otros.  

Qué esencial es obedecer a Jesús al amarnos unos a otros para así poder llevar fruto, y   no cualquier fruto, sino fruto que permanece y da gloria al Padre.  

 

 

¿Cómo lo puedo llevar a la práctica?  

 

  • Pregúntale a Dios qué debes regalar y a quién. Regálalo libremente, sin esperar nada a cambio.  

  • Cuéntale a alguien que Dios te llama amigo y explícales por qué.   

 

 

Oración: 

 

 “Jesús tú eres Señor, amamos tu señorío porque nos amaste primero y nos enseñas con tu ejemplo Maestro, gracias por perdonarnos y contar con nosotros. Pedimos confiadamente y decidimos permanecer en ti, amando lo que tú amas “ 

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