/Amistad Cristiana
10-00-2019

¡Bienvenidos a La Guía para los 14 días de Ayuno y Oración!

 

Descárgate los devocionales del ayuno aquí.

 

Algunas veces da la impresión de que Dios está intentado captar nuestra atención. ¿Y si Dios está tratando de llamar tu atención ahora? ¿Y si Dios te está llamando? ¿Y si Dios está intentando ayudarte para que hagas un cambio en tu vida ahora mismo? En estos 14 días de ayuno y oración, no sólo es posible que Dios te hable, sino que es muy probable que Él utilice esto como un momento clave para tu vida.

 

Tipos de ayunos

 

El ayuno bíblico casi siempre tiene que ver con la comida. Ya que el propósito del ayuno es enfocarnos en Dios, humillarnos a nosotros mismos y recordarnos que estamos sostenidos por cada palabra que procede de la boca de Dios, la tarea en el ayuno es conectar nuestro “funcionar por nuestra cuenta” con el “tener hambre de Dios”. Esto lleva tiempo, enfoque y oración en sí mismo. Por favor, no esperes ser un “experto” en el ayuno de la noche a la mañana. 

 

1. Abstenerse de ciertos tipos de comida (carne, dulces, etc.) - Daniel 10:3: Este tipo de ayuno es bueno para principiantes en el tema del ayuno o para aquellos con dietas especiales, restrictivas o que tienen necesidades por razones de salud.

-El Ayuno de Daniel: es escoger abstenerte de cosas como el pan, los dulces, las bebidas con gas, el café, e incluso la carne roja. Come sólo fruta y verdura como él hizo, o algo parecido.

 

2. Abstenerse de todo tipo de comida - Esther 4:16; Hechos 9:9: Este tipo de ayuno es más duro pero se puede dividir por partes y por duración, y parece ser el más frecuente de los ayunos que vemos en la Biblia. También es el que más nos puede intimidar, pero no dejes que te asuste. El ayuno de todo tipo de comida no debe darnos miedo si planeamos de antemano cuándo lo haremos y durante cuánto tiempo. Estas son algunas ideas:

Intenta ayunar de comida pero no de bebidas. Esto quiere decir que dependiendo de la duración y de la comida de la que estés ayunando, no deberías comer alimentos sólidos, tan sólo agua, zumos, smoothies, o quizá algún caldo.

 

La idea principal del ayuno es que el tiempo que dedicas normalmente para comer lo utilices para leer la Biblia y orar. 

 

3. Puedes hacer un ayuno de 24 horas. Esto quiere decir que te levantas, te tomas un buen desayuno y bebes sólo agua o zumo hasta el día siguiente. Aparta un tiempo específico, a ser posible durante las horas normales de la comida, para orar y buscar a Dios. 

-Por último, puedes continuar y hacer dos o tres días de ayuno. Para algunos esta progresión puede llevar a un ayuno de varios días, o incluso a un ayuno de varias semanas. Sea como fuere, no olvides el propósito de tu ayuno.

Comienza despacio. Empieza ayunando sólo una parte del día (el desayuno, la comida o la cena). Haz esto un día a la semana, o quizá tres días a la semana. Tú eres el que decide el momento y la duración. Toma un paso de fe. El ayuno es arriesgado e involucra nuestra fe.

Decide cuándo vas a empezar el ayuno y cuánto tiempo va a durar tu ayuno y comienza a hacerlo. Este ayuno dura 14 días (del 13 al 27 de enero) pero esto no significa que tengas que hacerlo durante los 14 días. Decide la fecha y la duración del ayuno con tiempo y cúmplelo.

 

4. Abstenerse del ocio - Daniel 6:18: El ayuno de ocio puede ayudar bastante para aprovechar bien el tiempo. Piensa en abstenerte de ver la televisión,  los vídeo juegos, cualquier lectura menos la Biblia, la música, WhatsApp, Instagram, Facebook, etc. durante el tiempo que dure tu ayuno. Esta puede ser una decisión muy poderosa, más aún si lo añades a tu ayuno de comida.

Escoger el plan de ayuno es una decisión muy personal. Cada uno nos encontramos en lugares diferentes en nuestro caminar con Dios y nuestra espiritualidad nunca debería ser una  causa para comparar o competir. Tu ayuno personal de alguna forma debería ser un reto para tu vida, pero sé consciente de cómo funciona tu cuerpo, conoce tus opciones, y más importante aún, busca a Dios en oración en cuanto a esto y sigue lo que el Espíritu Santo te muestre hacer. También es importante no dejar que lo que comes o no comes se convierta en el enfoque de tu ayuno. Este es un tiempo para desconectar lo suficientemente de tus patrones habituales como para poder conectar más de cerca con Dios.

Si escoges no ayunar, o sin importar qué tipo de ayuno escojas, únete en la búsqueda y la oración a Dios con nosotros. Ten claro el propósito de tu ayuno.
 

¿Por qué estás ayunando? Pide al Espíritu Santo que deje clara Su dirección y sus objetivos para la oración durante tu ayuno. Esto te permitirá orar más específicamente y estratégicamente. El ayuno es algo dirigido e iniciado por Dios. 
 


 

¿QUÉ ESPERAS DE ESTE AYUNO? 

 

Ora sobre el tipo de ayuno al que debes someterte. Jesús dio a entender que todos sus seguidores debían ayunar (Mateo 6:16-18; 9:14,15).

Antes de comenzar el ayuno, decide lo siguiente:

¿Durante cuánto tiempo vas a ayunar - una comida, un día, una semana, varias semanas, ciertos días (los principiantes deben comenzar poco a poco, hasta llegar a hacer ayunos más largos)?

 

¿De qué actividades físicas o sociales te vas a privar?

 

¿Cuánto tiempo vas a apartar cada día para orar y leer la Palabra de Dios?

 

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