Ayuno 2019

SUBE ACÁ

10 minutos
/Amistad Cristiana
13-00-2019

DÍA 1 / Esteban Sanz  

 

Descárgate los devocionales del ayuno en PDF aquí.

 

La Iglesia me enfada. Sus imperfecciones sin número. Sus muchísimas contradicciones. Su dejadez ante tarea encomendada. Su amor insuficiente. Su falta de visión y no demasiado eficiente mayordomía. Su empatía sin propósito y falta de sacrificio.Cuanto más pienso en ello, más crece mi rabia y frustración. Y lo peor de todo es saber que esta Iglesia que veo y no me gusta nada, no es más que el reflejo de mí mismo. Es inevitable enfadarme por lo tanto conmigo mismo, encerrado en mi día a día, en mis propios pensamientos y preocupaciones. Con mis propios puntos de vista de cómo deberían de ser las cosas, y cómo son en realidad.

 

Pero llega el domingo. Y una de las peculiaridades del Club Galileo, donde nos reunimos nosotros, es el segundo piso, el “gallinero”. Siempre me ha gustado sentarme ahí los domingos. Desde ahí mi punto de vista cambia. La perspectiva de las cosas es distinta. Veo una Iglesia que busca a Dios con celo. A personas saludarse con cariño y hablarse con palabras llenas de ánimo y amor. A los niños jugar con dulzura, mientras sus padres, no menos dulces, les cuidan. Veo el sacrificio de los que hacen posible que Galileo sea un poco más cómodo para todos. La emoción y fuerza de los jóvenes, que deseo no pierdan nunca, y la perseverancia en el Evangelio de personas mucho mayores que yo. Veo al pueblo de Dios alabar y ensalzar a Cristo. Veo una Iglesia como debe ser.

Y de pronto, en el reflejo ya no me veo a mí. Veo a Cristo.

 

En la visión del Apocalipsis Dios le cambia la perspectiva a Juan de quién es en realidad Cristo. Se nos muestra como no lo habíamos conocido antes. Vemos su gloria infinita y su señorío. Esta visión fue para Juan su “segundo piso” en un momento tan duro como el que puede tener un exiliado en sus últimos días de vida.

 

Las presiones y la frustración, las circunstancias y los problemas nunca nos van a dejar ver correctamente el mundo, ni la Iglesia, ni por supuesto a Dios. Pero precisamente, en esos momentos es cuando, como a Juan, Dios nos dice: “Sube acá”.

 

Todo lo malo va a seguir ahí. No pienses que se va a ir, porque al menos a corto plazo no lo va a hacer. Pero la perspectiva con la cual puedes mirar puede ser distinta. Y como cuando cambias tu posición ante un espejo este cambia el reflejo que te muestra. Así puede cambiar nuestra perspectiva de las cosas cuando nos acercamos más a la posición desde la cual Dios quiere que miremos.

 

Dios nos llama a subir a nuestro “segundo piso”, nuestro “lugar alto”, nuestra propia “puerta en el cielo”. Un sitio que no es físico, sino espiritual. Para poder mostrarnos las cosas como las ve Él. Para que podamos contemplar, no lo que es, sino lo que va a ser. Para que dejemos atrás el desaliento y la frustración, y podamos verle a Él en todas las cosas.

Sube acá, y te mostraré…

 

Preguntas para la reflexión: 

¿Tienes un lugar donde te resulta más sencillo enfocarte en Dios?

Si no es así, busca un sitio en el cual puedas olvidarte de todo, y puedas centrarte en Él.

Pregúntale qué quiere mostrarte, y cómo debes observarlo.

Pídele que cambie tu punto de vista, y te permita ver las cosas como las ve Él.

 

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.” Apocalipsis 4:1 

 

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